Ricitos de Oro y los Tres Osos

En Frases.Top hoy te vamos a mostrar el resumen de otra de historias obras clásicas y populares que se han contado a los niños más pequeños, porque el cuento infantil corto de Ricitos de Oro y los Tres Osos es una de esas historias que te servirán para impartir enseñanzas valiosas a la vez que los entretienes antes de dormir. Ya sea por esa historia tan maravillosa, o por sus personajes carismáticos, a buen seguro que disfrutarás con este cuento. ¡Vamos a verlo!

Ricitos de Oro y los Tres Osos: Resumen del Cuento Infantil Corto

Había una vez una niña pequeña y muy simpática llamada Ricitos de Oro, pues su hermoso cabello rubio llamaba la atención de todos los que la conocían. A pesar de ser tan buena, tenía un defecto y es que era muy curiosa. Su mamá siempre la regañaba:

—Hija, no deberías tocar las cosas de los demás y revisarlas ¿Te gusta acaso que yo revise tu armario y revuelva tus juguetes?

Pero Ricitos no podía controlar su curiosidad y siempre estaba curioseando aquello que no era suyo.

Un día, decidió salir al bosque a pasear y su curiosidad la llevó por un camino desconocido. No podía volver a casa porque estaba perdida y el camino era muy bonito, así que decidió seguir adelante y continuar explorando.

Junto al camino, descubrió una hermosa casita de ladrillos azules y tejado amarillo, frente a la casita destacaba un jardín con geranios y rosas. La puerta principal estaba abierta y la niña lo tomó como una invitación a entrar.

La curiosidad le ganó a Ricitos, superando con creces el miedo. Cruzó la puerta con cautela y recorrió el salón de la casa. Quedó maravillada con el orden y la limpieza que reinaban en el lugar.

Entonces, Ricitos tuvo hambre y se dirigió al comedor, allí encontró la mesa puesta y sobre el mantel, tres tazones con avena. Como tenía mucha hambre, decidió probar el tazón más grande, pero estaba muy caliente. Decidió probar el segundo y lo encontró muy frío. El tazón más pequeño estaba a la temperatura correcta, tibio como a ella le gustaba, así que dejándose llevar por su hambre, se bebió toda la avena.

La niña estaba agotada, así que su vista se fijó en tres sillas.

—¿Serán cómodas? —se preguntó.

Decidida decidió sentarse en la más grande, pero no pudo, era demasiado alta. Luego, probó sentarse en la mediana, pero era muy dura para sus piernitas. Entonces, se sentó en la más pequeña.

—Esta sí que es cómoda—celebró.

Pero la silla era muy pequeña, no soportó el peso de la niña y se rompió.

—¡Que suerte la mía! Con lo cansada que estoy—masculló la niña—. Buscaré una cama para dormir.

La niña se dirigió a la única habitación de la casita y encontró tres camas con sus respectivas mesillas de noche. Ricitos subió a la cama más grande, pero cuando se acostó, descubrió que era muy ancha. Probó la cama mediana, pero el colchón era demasiado blando y se hundía con su peso. Entonces, probó la cama pequeña ¡Era perfecta! Estaba tan a gusto que pronto se quedó dormida.

Mientras dormía, llegaron los dueños de la casita: dos osos pardos adultos y su osezno, de suave pelaje y andar torpe. Se detuvieron en el umbral de la casa al notar que alguien había entrado a su casa.

Papá Oso entró primero a la cabaña, le seguía Mamá Osa y Bebé Oso. Al llegar a la cocina el pequeño osito empezó a llorar:

—¡Se han bebido mi avena!

—La mía ha sido probada—gruñó Papá Oso.

—La mía también—dijo Mamá Osa mientras tranquilizaba a su bebé.

Entonces, el pequeño oso notó que su silla estaba rota:

—¡Papá! ¡Mamá! También rompieron mi sillita—protestó entre lágrimas.

Toda la situación era muy sospechosa, así que Papá y Mamá osos decidieron continuar investigando. Recorrieron toda la casa y dejaron para lo último la habitación. Subieron las escaleras con mucho cuidado y cuando Papá Oso abrió la puerta con sus grandes garras, Bebé Oso exclamó:

—¡Una niña duerme en mi cama!

—Se ha acostado en la mía—rugió Papá Oso.

—¡Y en la mía también! —dijo Mamá Osa observando las sábanas arrugadas que con tanto amor había tendido en la mañana.

Ricitos de Oro despertó con los gritos y asustada se encontró con la mirada acusadora de tres osos:

—¿Qué haces en nuestra casa? —gruñó Papá Oso con un tono amenazador— ¿Tu mamá no te ha enseñado a respetar las cosas ajenas?

Ricitos de Oro se asustó mucho y entre tartamudeos trató de disculparse mientras bajaba de la cama de Bebé Oso.

—Lo siento mucho, señor Oso, encontré la puerta abierta y pensé que podía entrar.

—¡Fuera de aquí! Ninguno de nosotros te invitó a entrar en nuestra casa.

Entre disculpas y tropiezos la niña abandonó aquella casa muy avergonzada y asustada. Echó a correr por el camino y tal fue su desesperación que logró encontrar el camino a su casa. Abrió la puerta de golpe y encontró a su mamá decorando la mesa con flores recién cortadas del jardín.

La mamá de la niña no pudo evitar notar que su hija venía muy asustada y su rostro estaba colorado. Le preguntó qué había ocurrido y Ricitos de Oro contó la verdad.

Luego de escuchar atentamente la historia, dijo la madre de Ricitos:

—Ya ves, eso es lo que ocurre cuando no respetas las cosas ajenas. Espero que con este susto aprendas a pedir permiso antes de utilizar las cosas que no son tuyas.

Personajes de Ricitos de Oro

El famoso cuento de Ricitos de Oro se considera una historia con un origen anónimo, aunque algunas fuentes afirman que proviene de Escocia y que fue el autor y poeta británico Robert Southey quien ayudó a popularizar este hermoso cuento bajo el nombre de «The story of the three bears». La historia ha sido adaptada en numerosas ocasiones al cine, al teatro y a la ópera y es considerado como uno de los cuentos infantiles más populares de Gran Bretaña.

Puedes encontrar adaptaciones de este cuento de parte de Walt Disney del año 1922 y de Metro Goldwyn Mayer para el año 1939. Incluso, puedes encontrar un cortometraje con osos reales y un niño producido por Coronet Films para el año 1958.

La fama de esta historia se basa en su moraleja y en los entrañables personajes de esta historia, los cuales son:

  • Mamá: Es la madre de la niña, siempre preocupada por enseñarle valores, especialmente el respeto a la propiedad ajena.
  • Ricitos de Oro: Es una niña rubia muy curiosa para su bien. Todo lo que le llama la atención lo toma sin permiso de su dueño.
  • Mamá Osa: Es una gran osa parda que vive junto a su esposo y su hijo.
  • Bebé Oso: Es un cachorro de oso pardo que no puede evitar llorar al ver todo el daño que provocó Ricitos en sus cosas.
  • Papá Oso: Es un oso pardo muy protector que expulsa a Ricitos de su casa cuando descubre que entró sin permiso y dañó las cosas de su hijo.

Vídeo de Ricitos de Oro y los 3 Osos

Espero que esta versión del cuento de Ricitos de Oro resumido de Frases.Top te haya servido para leer a los niños antes de dormir. Si ha sido así, no olvides en compartir esta historia enlazándo a Frases.Top. Tampoco te vayas sin echarle un vistazo a nuestra sección de cuentos infantiles para niños cortos, así como la sección principal de cuentos tradicionales como éste que acabas de leer. Muchas gracias y hasta siempre!

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