La Niña de los Fósforos

La Navidad son esas fechas señaladas que hacen sacar lo mejor de cada uno, y para embriagarnos más aún de ese Espíritu Navideño, te vamos a presentar el siguiente cuento de la Niña de los Fósforos que te hemos resumido en Frases.Top (también conocido como La Pequeña Cerillera) para que puedas disfrutar con todos sus personajes de la versión original para niños. ¡Comencemos!

Cuento de Navidad de La Niña de los Fósforos

Título en Español: La Pequeña Cerillera
Género: Cuentos de Navidad
Autor: Hans Christian Andersen
Fecha de Publicación: 1844

Era Nochebuena y hacía un frío atroz, la noche acababa de caer y las personas que quedaban en las calles caminaban a toda prisa para regresar a sus hogares. En medio de aquel panorama, una niña pobre caminaba por la calle, llevaba la cabeza y los pies desnudos y expuestos a la mordedura del clima.

Cuando salió de casa en la mañana tenía zapatos. Lamentablemente, no eran de su talla, eran unas enormes zapatillas viejas de su madre y eran tan grandes que la niña las había perdido al cruzar la calle a toda prisa para no ser atropellada por los carruajes que circulaban a toda prisa.

La pequeña niña caminaba, con los pies desnudos, rojos y azules por el frío. Llevaba sobre el vestido un delantal viejo con varias docenas de cajas de fósforos y llevaba en sus manos una de muerta. Era un día malo para la venta, nadie se había dignado a comprarle una pequeña caja y por ende la pequeña no había ganado un solo centavo.

Tiritaba de frío, tenía hambre y se sentía muy débil. Los copos de nieve se acumulaban sobre los rizos de su cabello rubio, pero ella no pensaba en el frío, sino en las fantásticas cenas y banquetes que podía ver a través de las ventanas de las casas y el aroma dulce de los asados. Era Nochebuena y mientras otros comían y celebraban, la niña era infeliz.

Recorrió las calles hasta encontrar una plazoleta y en ella encontró refugio entre dos casas. El frío dominaba poco a poco su cuerpo y entumecía sus manos, pero no se atrevía a regresar a su casa. Regresaba con todos los fósforos y sin dinero, así que su madrastra la golpearía. Además, vivían bajo un simple tejado, un lugar en el que el viento se colaba y hacía muchísimo frío, no valía la pena regresar.

La niña frotó sus manos, las sentía entumecidas por el frío ¡Si tan solo pudiera encender un pequeño fósforo! Con dedos torpes sacó un fósforo de una de las cajas, lo frotó contra la pared. De inmediato un pequeño fuego iluminó aquel rincón ¡Que calor tan delicioso! ¡Que luz tan bonita! La niña se sentía a los pies de una chimenea de hierro, con un fuego grande y cálido, con una cubierta de latón hermosa y reluciente.

Todo tiene un final y cuando la niña extendió los pies para calentarlos al fuego, el cerillo se apagó. Ya no quedaba más que un fósforo consumido. Entonces, la niña encendió otro fósforo y allí donde la luz iluminó, pudo ver un fantástico comedor, con una mesa cubierta por un mantel, fina vajilla de porcelana, un pavo asado relleno, puré de papas y otros platillos deliciosos. De repente, el pavo saltó de la mesa y rodó hasta los pies de la niña, pero cuando ella se agachó para cortar una porción, el fósforo se apagó. Solo quedó ante ella la fría pared de una de las casas.

Desesperada encendió otro fósforo y se vio a los pies de un hermoso nacimiento, mucho más grande y precioso que los que había visto en los escaparates de las tiendas de mayor renombre de la ciudad. Tenía miles de luces, pastores, árboles, ovejas y mucho más. Cuando la niña extendió sus manos para tomar una de las finas piezas, el fósforo se apagó.

cuento la niña de los fósforos

Entonces, todas las luces del nacimiento se elevaron sobre su cabeza y la niña comprendió que solo estaba viendo las estrellas. En ese momento, una cayó y trazó una brillante línea de luz en el firmamento.

—Alguien ha muerto —dijo para si la niña. Era una de las lecciones que le había dado su abuela, la única persona que había sido buena con ella, pero que ya no vivía:

“Al caer una estrella, un alma buena sube al cielo junto a Dios” solía decir la anciana.

La niña frotó otro fósforo contra la pared y vio una gran luz frente a ella. Justo en medio se encontraba su abuela, de pie, con un aspecto radiante y feliz.

—¡Abuela! —exclamó la niña—. Por favor, llévame contigo. Cuando esta cerilla se apague no te veré más. Desaparecerás con la chimenea, el pavo y el nacimiento.

Angustiada, la niña tomó entre sus manos todos los cerillos que quedaban en la caja y los frotó contra la pared. Quería que su abuela se mantuviera a su lado para siempre.

Los fósforos esparcieron su luz con gran fuerza y la niña vio a su abuela sana, hermosa y grande. Tendió los brazos a su abuela y la noble señora la cargó contra su pecho. Juntas se elevaron en aquel haz de luz, alto, muy alto, hasta un lugar donde ya no hacía frío, no se sentía tristeza, hambre ni dolor, estaban en el paraíso de Dios.

La niña de los fósforos

Llegó el nuevo día y quienes caminaban por la plazoleta se encontraron con la niña sentada entre las dos casas. Tenía las mejillas sonrojadas y una sonrisa en sus labios. Había muerto de frío en plena Nochebuena. Al subir el sol, sus rayos iluminaron su cuerpo y las cajas de cerillas que se habían consumido por completo.

—Pobre niña, quería calentarse —dijo un transeúnte.

Nadie pudo conocer las hermosas visiones de las cuales disfrutó ni el hermoso resplandor a través del cual su abuela la había guiado para entrar en el reino de Dios.

Personajes de La Niña de los Fósforos

La pequeña cerillera o la niña de los fósforos es un cuento de hadas escrito por Hans Christian Andersen que transcurre en una ciudad en Dinamarca. Es una historia que busca enseñar en los niños la compasión y brindarles una imagen de las diferencias entre clases sociales y como los más desfavorecidos viven en el dolor, la miseria, la violencia y el hambre sin que nadie preste atención hasta que es demasiado tarde.

En el cuento podemos encontrar los siguientes personajes:

  • Cerillera o niña de los fósforos: es una niña pequeña que viene de una familia muy pobre, vende cerillos para contribuir a la economía de su hogar. Lamentablemente es maltratada por su malvada madrastra cuando no consigue vender fósforo alguno.
  • Abuela: es la única persona que fue amable alguna vez con la niña, es quien se encarga de guiarla al reino de Dios cuando el cuerpo de la pequeña se rinde ante la cruda mordedura del frío.

Vídeo Resumen de la Pequeña Cerillera

Y ya finalizamos con este resumen del cuento de Navidad de la Niña de los Fósforos de Frases.Top. No olvides ver todos los cuentos navideños, así como la lista completa de cuentos originales de Frases.Top. Ah, y tampoco te olvides de seguirnos y compartir nuestro contenido para estar siempre al día y no perderte nunca nada. ¡Hasta pronto!

Publicado el 24 de junio 2020

Licencia de Creative CommonsEsta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.