El Mito de Hércules

Continuando con esta sección de mitos y leyendas, hoy vamos a sorprenderte (o no tanto) con este resumen del Dios Heracles, o también mundialmente conocido como el mito de Hércules donde vamos a hablar de los 12 trabajos que tuvo que desempeñar como castigo a uno acto que tuvo. ¡Vamos con la historia!

El Mito de Hércules

Hércules es uno de los héroes más conocidos de la mitología griega y romana. Conocido como Heracles en las leyendas griegas, y Hércules en las versiones romanas. En cuanto a esta leyenda que te vamos a contar hoy en Fraes.Top, era hijo de Júpiter y no de Zeus. . Por último, comentar que salvo pequeños cambios, la leyenda de sus 12 trabajos y hazañas permaneció inalterada en ambas versiones.

Cuenta la historia que este héroe era hijo de Zeus y Alcmena, esposa de Anfitrión, y fue concebido durante una triple noche, proceso que se llevó a cabo sin alterar el tiempo, ya que las noches que siguieron a este hecho fueron mucho más cortas. Para lograr su cometido, Zeus tomó la forma de Anfitrión, engañando así a Alcmena. El verdadero Anfitrión regresó poco después de una batalla y también yació con ella, por lo que quedó embarazada de mellizos.

El día de su nacimiento resonó un estrepitoso trueno en Tebas, este y otros presagios anunciaron la gloria que esperaba al hijo del rey del Olimpo. Alcmena dio a luz a los mellizos, Hércules e Ificles. El esposo de Alcmena, Anfitrión, deseaba saber cuál de los dos era su verdadero hijo por lo que envió dos serpientes a la cuna de los bebés. Ificles se llenó de terror y trató de huir mientras que Heracles despedazó a las serpientes, demostrando así que era el hijo de Zeus.

La esposa de Zeus, Hera, inspirada por los celos, decidió eliminar al pequeño recién nacido y envió a dos terribles dragones para que lo despedazaran. El niño, lejos de asustarse, simplemente atrapó a los dragones y los trituró en pequeños pedazos.

Palas, dios de la sabiduría, logró calmar la ira de Hera, a tal punto que la diosa aceptó darle de mamar de su pecho a Hércules. Un día, Hércules abandonó el pecho y dejó caer al cielo algunas gotas de leche, estas dieron lugar a la Vía Láctea.

Hércules recibió la instrucción de los maestros más hábiles y poderosos: Eumolpo, le enseñó el canto; Autólico le enseñó la lucha y la conducción de carros; Cástor y Pólux, le inculcaron la habilidad de la gimnasia; Eurito, rey de Ecalia, se encargó de educarlo en el manejo del arco; Elio le enseñó a tocar la lira y el centauro Quirón lo instruyó en la astronomía y medicina.

Gracias a tales maestros y a su estirpe, el desarrollo físico de Hércules fue asombroso y su fuerza física llegó a ser poderosa. De hecho, el joven Hércules apreciaba el buen vino y se dice que utilizaba un jarro tan grande para beber, que eran necesarios dos hombres para levantarlo.

Alcanzada la juventud, Hércules se retiró para meditar a que camino dedicaría su vida. En este punto, dos mujeres altas aparecieron frente a él, una era la Virtud, una mujer hermosa, de rostro lleno de dignidad y nobleza, con ojos pudorosos, modestia en sus facciones y vestido blanco. La segunda se llamaba Afeminación o Voluptuosidad, su cuerpo era curvilíneo y rosado, sus ojos eran apasionados y llevaba un vestido muy revelador.

Ambas trataron de atraerlo con promesas y Hércules eligió a la Virtud, de esta manera decidió por voluntad propia dedicar su vida al camino del trabajo duro y honesto.

Hércules creció y los celos de Hera regresaron, por esta razón vertió en su copa un veneno diseñado para enloquecerlo. El poderoso Hércules, presa del delirio mató a su mujer y a sus hijos pues llegó a confundirlos con enemigos.

Como castigo por tan atroz acto, el Oráculo de Delfos le indicó que debía de servir a Euristeo, Primo de Hera, por 12 años. Hera manipuló a su primo para que le encomendara al héroe las tareas más difíciles, estas llegaron a ser conocidas como los 12 Trabajos de Hércules:

Mito de Hércules

El león de Nemea:

Esta era una bestia espantosa que gracias a su piel era invulnerable a las heridas provocadas por armas. Hércules lo enfrentó primero con flechas, pero al ver lo inútil de tal acción, decidió enfrentarlo en una gran batalla cuerpo a cuerpo armado solo con una maza. En un momento de la pelea, Hércules logró asestar un golpe violento en la cabeza del león, lo que dejó herido al animal y partió la maza en dos. Ya sin armas, Hércules enfrentó al león con las manos desnudas y pudo ahogarlo. De esta forma se hizo con su piel y su cabeza, utilizó la primera como túnica para sus hombros y la segunda como casco.

Matar a la hidra de Lerna:

Esta era una brutal serpiente de nueve cabezas que, al cortarle una, salían dos en su lugar y vivía en uno de los lagos pantanosos de Lerna. El aire que exhalaba al respirar era tóxico y por si fuera poco, mataba a todo ser vivo que se acercara a ella.

Hércules la enfrentó y le cortó todas sus cabezas sin éxito, por lo que decidió tomar otra estrategia, pidió ayuda a su primo Yolao y encendió el bosque que rodeaba el lago. Así, mientras Hércules decapitaba a la Hidra, Yolao utilizaba el fuego para cauterizar cada cuello, de esta manera evitó que se regenerara y logró acabar con ella. Al terminar su trabajo, aprovechó la sangre de la serpiente como veneno para hacer aún más mortíferas sus flechas.

Capturar a la cierva del monte Cerineo:

Viendo que no lograba derrotar a Hércules, Euristeo le propuso un nuevo trabajo: que le entregase viva la cierva del monte Cerineo.

Esta cierva estaba consagrada a la diosa Artemisa y tenía pezuñas de oro y astas de bronce. Corría a gran velocidad y nadie había logrado atraparla. Hércules la persiguió durante un año hasta darle alcance en el país de los Hiperbóreos, para ese entonces la cierva estaba tan agotada que, al cruzar un río, Hércules logró atraparla.

Capturar al jabalí de Erimanto:

Al llegar Hércules a la corte de Euristeo con la cierva, este le ordenó capturar el jabalí de Erimanto. Este era un animal feroz que se dedicaba a diezmar los campos de Arcadia.

Hércules persiguió al jabalí hasta acorralarlo en un desfiladero sin salida, luchó con él y gracias a su fuerza sobrehumana logró derrotarlo.

Exterminar a los pájaros de la laguna Estinfalia:

Cuando Hércules regresó con el cuerpo del jabalí, Euristeo se escondió en el interior de una tinaja y desde allí le ordenó al héroe que exterminara a los pájaros de la laguna de Estinfalia.

Estos eran pájaros con pico, garras y alas de hierro, consumían carne humana y sus parvadas eran tan numerosas que al volar lograban cubrir la luz del sol. Además, solían esconderse en la maleza que rodeaba la laguna.

Hércules los asustó con platillos musicales de bronce y una vez las aves empezaron a volar, acabó con ellas haciendo uso de sus flechas envenenadas con sangre de Hidra.

Limpiar los establos de Augias:

Euristeo resolvió entregar a Hércules un trabajo menor heroico en apariencia: le encargó limpiar los establos de Augias.

Este lugar pertenecía al rey de la Elide, Áugeo, y no se limpiaban en más de treinta años. En ese lugar vivían los bueyes de la zona y el mal olor afectaba a las localidades cercanas. El trabajo de limpieza se antojaba titánico, pero en una muestra de ingenio, Hércules decidió cambiar el curso del río Alfeo para que el agua limpiara el lugar por él.

Haciendo uso de su fuerza sobrenatural, Hércules destruyó las paredes del establo y redirigió el curso del río para limpiar toda la suciedad en tan solo un día.

Capturar al toro de Creta:

Viendo que ningún trabajo lograba derrotar al héroe, Euristeo lo envió lejos del Peloponeso y para hacerlo le ordenó que le llevase el toro de Creta.

Este gran animal sería sacrificado por Minos, rey de Creta, en honor al dios Poseidón. Hércules logró domar al animal y lo transportó hasta Tirinto, donde lo presentó a Euristeo.

Euristeo liberó al toro y este sería libre durante un tiempo para luego morir en manos de Teseo en Maratón.

Llevar hasta Tirinto las yeguas de Diomedes:

Eurito entregó a Hércules una nueva encomienda, llevar hasta Tirinto las yeguas salvajes de Diomedes.

Estas yeguas eran conocidas por ser indómitas y feroces, esto se debía a que su amo las alimentaba exclusivamente con carne humana.

Con el fin de domarlas, Hércules las alimentó con la carne de su propio amo, una vez domadas, las llevó hasta la corte de Euristeo, quien decidió encargarle otro trabajo.

Conseguir el cinturón de Hipólita:

Euristeo solicitó a Hércules que le llevara el cinturón de la reina de las amazonas, Hipólita. Hércules partió entonces hacia el reino de las míticas guerreras en el mar Negro y solicitó una audiencia con la reina.

Al hablar con Hércules, Hipólita accedió a entregarle su cinturón, pero la diosa Hera decidió complicar las negociaciones e hizo correr el rumor de que Hércules pretendía secuestrar a Hipólita.

Estos rumores enfurecieron a las amazonas, quienes enfrentaron con valor al héroe y al ejército que le acompañaba. Después de una sangrienta batalla, Hércules obtuvo el cinturón, pero el precio por él fueron muchas vidas, incluyendo la de la reina Hipólita.

Trasladar a los toros rojos de Gerión:

Euristeo le encargó a Hércules que le entregase los toros rojos de Gerión, cuyo rebaño habitaba en una isla ubicada en los límites del mundo conocido.

En dicho lugar habitaba un monstruo gigante de tres cuernos llamado Gerión, un terrible pastor llamado Euritión y Orto, un perro de dos cabezas y cola de serpiente.

Hércules pidió ayuda a Helios, quien le prestó la copa que utilizaba para volar por el firmamento. De esta forma el héroe logró llegar a la isla y luchó contra Euritión y Orto, ambos murieron en sus manos.

Quedaba solo el gigante Gerión, la lucha contra él fue larga, pero Hércules logró derrotarlo gracias a una flecha envenenada. Terminada la lucha, Hércules subió algunos toros a la copa de Helios y los llevó ante Euristeo.

Obtener las manzanas del jardín de las Hespérides:

Las manzanas de este jardín eran de oro y otorgaban a los dioses la juventud eterna. Este jardín se encontraba en el horizonte, donde se ocultaba el sol y era vigilado por unas ninfas llamadas Hespérides y por una serpiente.

Después de pasar mucho tiempo buscando, Hércules consultó con Nereo, quien se decía conocía todos los secretos. Hércules lo atrapó y le obligó a confesar la localización del jardín, después acudió a Atlas, quien sostenía el mundo sobre su espalda.

Atlas ayudó a Hércules matando a la serpiente del jardín mientras el héroe sostenía al mundo. Atlas mató a la serpiente y le entregó las manzanas a Hércules.

Llevar a Cerbero ante Euristeo:

Fue el duodécimo y último trabajo. Euristeo encargó a Hércules el enfrentarse a la muerte y llevarle a Cerbero, el perro de tres cabezas y cola de serpiente que custodiaba la entrada al Inframundo. Para lograrlo, solo podía vencer al animal con su fuerza y sin ningún arma.

Hércules era amigo de humanos y dioses por igual. Hércules acudió al dios Hermes para que le ayudara a bajar al Inframundo. Una vez en este lugar, pidió a Perséfone y a Hades que le prestaran a Cerbero.

Hércules logró salir victorioso de estos trabajos y de muchos otros que le fueron atribuidos, pues cada ciudad de Grecia aseguraba haber sido testigo de alguna de sus hazañas.

Euristeo se llenó de pavor al ver que Hércules era capaz de cualquier cosa y le otorgó la libertad al terminar los doce años. Libre de las cadenas de Euristeo, Hércules pudo seguir adelante con su vida. Su primera decisión fue divorciarse de su esposa Megara, a quien entregó a su primo Yolao. Después, participó en la competición de arquería organizada por el rey de Ecalia, Eurito, en Tesalea.

El premio para el primer lugar era la hija del rey, Iole y aunque Hércules obtuvo la victoria con facilidad, Eurito no quiso entregarle a su hija en matrimonio debido a su divorcio. Esto provocó la ira de Hércules, emoción que le llevó a perder el control y matar de una pedrada a Ífito, hijo del rey, joven que le admiraba y siempre había estado a su lado.

Debido a este asesinato, Hércules tuvo que pagar una nueva penitencia. Fue rechazado por el rey aliado de Eurito e incluso Pitia, sacerdotisa del Oráculo, le expulsó, estos rechazos encolerizaron a Hércules, quien en venganza robó las herramientas de la sacerdotisa y amenazó con destruir el Oráculo. Apolo, intervino y luchó con Hércules hasta que Zeus les separó con uno de sus rayos.

Se decidió entonces que la penitencia de Hércules sería ser vendido como esclavo. Fue así como se convirtió en propiedad de la reina Onfale de Lidia, en Asia Menor. En la corte se vio obligado a vestirse de mujer y sentarse con otras doncellas para aprender a tejer y coser, tareas únicamente femeninas. Para burlarse de él, Onfale solía vestir una piel de león y llevar consigo un arco y un cayado. Estas acciones no provocaron la ira del héroe y en su lugar la ayudó a deshacerse de muchos enemigos e incluso le dio un hijo.

Cumplida su penitencia con Onfale y recuperado el control sobre sus emociones, Hércules fue libre de vagar por el mundo. Entonces decidió tomar venganza contra quienes habían sido injustos con él. Se dirigió a Troya, que era gobernada por el rey rey Laomedón, hombre que había roto su promesa después que Hércules salvara a su hija Hesione.

El héroe sitió la ciudad y esta no tardó en caer gracias a la ayuda de Telamón, hermano de Peleo, pero Hércules se enfadó con Telamón, pues no deseaba su ayuda y quería cumplir su venganza solo. Temeroso de la ira del héroe, Telamón construyó un altar en su honor.

Durante el ataque a Troya, el rey Laomedón y casi todos sus hijos murieron, Hesione se convirtió en esposa de Telamón y Podarces, único hijo de Laomedón que sobrevivió a la matanza, subió al trono, cambió su nombre a Príamo y llevó a Troya a una era de riqueza y felicidad.

Culminada su aventura en Troya, Hércules se dirigió a la isla de Cos, a la cual llegó por pura buena fortuna, pues Hera, celosa del joven, había desencadenado una feroz tormenta en el mar con el objetivo de matarlo. Esta acción provocó la ira de Zeus, quien en castigo ató a su esposa al Olimpo y sujetó sus tobillos con yunques.

Hércules emprendió una nueva aventura y dedicó su fuerza a la guerra que libraban los dioses contra los gigantes. Una vez victorioso, se dirigió a Elis, a cobrar venganza contra el rey Áugeo, quien había roto su promesa cuando el héroe limpió sus establos.

Áugeo contaba con el apoyo de muchos aliados poderosos, por lo que Hércules tardó un tiempo en conquistar Elis y matarlo. Al dar por finalizada su venganza, proclamó al hijo de Áugeo, Fileo, rey de Elis. Con el objetivo de agradecer a Zeus su ayuda en la batalla, Hércules instauró los Juegos Olímpicos.

Después de vengarse de sus enemigos, Hércules recordó que le había hecho una promesa al alma de Meleagro de casarse con su hermana Deyanira. Con tal objetivo en mente, viajó a Calidón, en Etolia, ubicada en la parte occidental del centro de Grecia, donde reinaba el padrastro de la joven, el rey Eneo. El padre verdadero de Deyanira era Dionisio, quien a cambio le había entregado a Eneo el don de la viticultura.

Deyanira era una jovencita hermosa, muy atlética y fuerte, hábil con las armas y la cuadriga, por lo que contaba con muchos pretendientes. El principal rival de Hércules era Aquelo, dios del río, quien en su forma habitual tenía cuerpo de hombre y cabeza de toro. Hércules insultó al dios y lo retó a un combate, durante el duelo, el dios se transformó en serpiente para acercarse a Hércules, después, se transformó en un toro para herirlo. Hércules logró partirle el cuerno derecho, lo que llevó al dios a admitir su derrota.

Fue así como Hércules logró casarse con Deyanira y juntos tuvieron un hijo llamado Hilo y una hija llamada Macaria. Sin embargo, la paz llegaría a su fin cuando, en un nuevo arranque de ira, Hércules aplastó a un jovencito. El matrimonio huyó de Calidón y emprendieron un viaje hacia el este con el objetivo de llegar a Trachis. A las orillas del río Eveno encontraron al centauro Neso, quien se ofreció a ayudar a cruzar a Deyanira por un pequeño pago. Hércules le agradeció y pagó el dinero acordado, sin embargo, Neso secuestró a Deyanira y huyó con ella para violarla, Hércules entonces tomó su arco y lo abatió con ayuda de sus flechas envenenadas.

Mientras Neso agonizaba, le susurró a Deyanira que su sangre sería útil si en algún momento Hércules perdía el interés en ella y le era infiel, solo tenía que rociar su sangre sobre la ropa de Hércules y este permanecería fiel para siempre. Así, Deyanira recogió la sangre del centauro y la guardó entre sus pertenencias.

Al llegar a Trachis, Hércules prestó ayuda al rey Ceix y aplastó a sus enemigos. Algún tiempo después viajó a Tesalea, donde luchó en un duelo contra Cieno, el hijo de Ares y quien había asesinado y robado a unos peregrinos que viajaban en el camino a Delfos. Cieno fue ayudado por su padre y Hércules fue asistido por Atenea, Ares resultó herido y Zeus intervino para detener la pelea con ayuda de uno de sus rayos.

Hércules recordó entonces que aún no se había vengado del rey Eurito de Ecalia por no haberle entregado a Iole en matrimonio. Hércules dejó a Deyanira en Trachis y seguido por un ejército atacó Ecalia. Hércules mató al rey y a todos sus hijos, mientras que Iole trató de dar fin a su vida arrojándose desde una muralla de su ciudad, pero se salvó debido a que su túnica actúo como paracaídas y a que Hércules estaba en el suelo para atraparla. Hércules yació con ella, la envió a Trachis con el resto de los prisioneros y le indicó a Deyanira que le entregase una túnica limpia para hacer un sacrificio por Zeus en el cabo Ceráneo, en el noroeste de Euboa.

Deyanira, quien ya no era joven, vio a la hermosa y joven Iole, sintió celos por ella y temió que Hércules hubiera dejado de amarla, por lo que roció la túnica nueva con la sangre de Neso y la envió con su ayudante.

Hércules vistió la túnica envenenada con la sangre de Neso y de la Hidra, ambas sustancias empezaron a hacer efecto y un terrible ardor atacó la piel del héroe. Este, entre gritos e insultos a su esposa logró quitarse la túnica y arrancó con ella tiras de su propia carne. Herido fue trasladado hasta Trachis, donde Deyanira fue consciente del engaño de Neso y llevada por la desesperación, se suicidó.

Hércules consciente de su inevitable muerte, consultó al Oráculo de Delfos, este le indicó que construyera una pira funeraria en el monte Eta de Tesalea. Hilo llevó a cabo esta tarea y Hércules cubrió la pira con su piel de león y se recostó sobre ella, pero nadie se atrevía a encenderla. Entonces, Filoctetes, hijo de Poeas, un pastor que pasaba cerca, decidió hacerlo. Como pago por su labor, recibió el arco y las flechas envenenadas del héroe.

El fuego cubrió de inmediato el cuerpo de Hércules, entonces, un rayo bajó del cielo y el cuerpo de Hércules desapareció. Era su padre, Zeus, quien había bajado para llevarlo al Olimpo en una nube. Allí le fue concedida la inmortalidad. Hércules y Hera se reconciliaron y eligió a la hermosa Hebe como su esposa para la eternidad.

Como inmortal, Hércules viajó a la tierra con Hebe para ayudar a Iolaos a defender a sus hijos de Euristeo y ayudó a Filoctetes a luchar contra los griegos en Troya. Se dice que su arco y sus flechas envenenadas darían fin a la guerra de Troya, pues con él se le dio muerte a Paris.

Dice la leyenda que Hércules sirvió como portero del Olimpo, formando parte de los semidioses que en él habitaban.

Personajes de la Leyenda de Dios Hércules

Muchos son los personajes que intervienen en la leyenda del dios Hércules, sin embargo, presentamos aquellos que fueron de importancia en los hechos de su vida:
Personajes de la leyenda de Dios Hércules

  • Zeus: fue el padre de Hércules. Es sabido que el rey del Olimpo gustaba de pasear por la tierra y yacer con mujeres hermosas. En una de estas aventuras conoció a Alcmena, la engañó haciéndose pasar por su esposo y la dejó embarazada de Hércules.
  • Alcmena: madre de Hércules. Yació con Zeus y luego con su esposo, razón por la cual quedó embarazada de mellizos.
  • Anfitrión: era el esposo de Alcmena. Al enterarse de las acciones del dios y al ver que su mujer dio a luz mellizos, decidió hacer una prueba con dos serpientes para distinguir cuál era su verdadero hijo.
  • Hera: esposa de Zeus, es una diosa muy celosa que siempre busca vengarse de todo aquel ser que sea hijo ilegítimo o amante de su esposo. En el caso de Hércules, sus celos la llevan a atacar al héroe una y otra vez. Se dice que Palas logró convencerla de aceptar al niño e incluso le alimentó de su pecho, pero pronto los celos regresaron a ella y elaboró diferentes trampas y planes para hacer caer al héroe en desgracia. Finalmente, Zeus decide atarla al Olimpo como castigo.
  • Hércules: es el protagonista de la leyenda, un héroe que elige el camino de la virtud en su juventud, pero que, debido a su gusto por las mujeres, las constantes trampas de Hera y su irrefrenable ira, siempre caía en desgracia. A pesar de ello, lograba reponerse, enfrentaba las consecuencias de sus actos y exigía respeto a través de diferentes actos de venganza y justicia.
  • Hércules termina por convertirse en un semidios que trabaja como portero del Olimpo. En su vida mortal fue conocido por su fuerza sobrehumana, su gran velocidad, su ingenio y diferentes habilidades.
  • Euristeo: era el primo de Hera y es quien recibe a Hércules para expiar su pecado. Se deja manipular por Hera y asigna al joven héroe tareas que aparentemente eran penosas o imposibles con el objetivo de acabar con su vida.
  • Eurito: fue el maestro de arco de Hércules y rey de Ecalia. Organizó una competencia de arco en la cual el ganador se llevaría la mano de su hija en matrimonio. Hércules participa y derrota a los demás competidores, pero Eurito no le entrega a su hija en matrimonio. El héroe entra en cólera y mata a Ífito, hijo de Eurito. Esto llevó a Hércules a pagar una nueva penitencia.
  • Iole: era la hija de Eurito, una joven hermosa que robó el corazón del héroe. Termina siendo raptada por Hércules después que este invadiera Ecalia y matara a su padre y sus hermanos.
  • Onfale: fue la reina que recibió a Hércules para su segunda penitencia por la muerte de Ífito. Solía burlarse del héroe obligándole a disfrazarse de mujer y se paseaba ante él con una piel de león y un arco. Se dice que Hércules le dio un hijo.
  • Áugeo: fue uno de los protagonistas de uno de los doce trabajos de Hércules. Sus establos llevaban años sucios y nadie hasta entonces había logrado limpiarlos. Hércules logra hacerlo y Áugeo rompe su palabra y no paga al héroe lo acordado por la gran hazaña.
  • Deyanira: fue la última esposa de Hércules. Sus celos llevaron a creer en el engaño del centauro Neso. Utilizó la sangre envenenada de este último como hechizo para atar el corazón de Hércules, pero solo logró envenenarlo y matarlo.
  • Hilo: fue el último hijo varón de Hércules. Le acompañó en sus últimas aventuras y batallas.
  • Macaria: fue la última hija de Hércules.
  • Filoctetes: era el hijo de Poeas, fue quien encendió la pira de Hércules. Recibió como pago por su acción el arco y las flechas envenenadas de Hércules. Con estos mató a Paris para dar fin a la guerra de Troya.

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